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El niño herido

Instituto Internacional de Kinesiología Raquel Campanales El niño herido

Todos tenemos un niño interior dentro. Pero en muchas ocasiones no lo escuchamos, atendemos o tomamos en cuenta.

Este nos puede aportar mucha vitalidad, alegría, sentido a la vida, espontaneidad, inocencia… y no tanta queja, ni frustraciones, ni sentimiento de amargura como cuando a veces nos pasa cuando vamos cumpliendo años.

Las heridas del pasado

Un exceso de responsabilidad, de querer hacerlo todo bien, de perfeccionismo, de que todo es muy serio y que no puedes fallar son síntomas de no escuchar a nuestro divertido e inocente niño interior y/o que lo tenemos herido y huimos de conectarnos con él, para evitar sufrir o volver a sentir las heridas del pasado.

Existen heridas ya denominadas como, el miedo al abandono, o al rechazo, la herida de la humillación, la traición o el miedo a confiar, o la injusticia. Pero a veces no recordamos traiciones, injusticias, abandonos… o no los podemos reconocer en nuestro presente. Esto sucede por dos causas: porque una parte de tu mente lo quiere olvidar para no sufrir, se protege del sufrimiento pasado o también, porque son otras las emociones que se han quedado bloqueadas por una mala gestión en el pasado, pero no por ello significa que no afecte. Olvidar no evita que te puedan estar repercutiendo en tu edad adulta.

Puede que vivas malas relaciones con la pareja, familia, jefes, amigos… quizás estas intentando relacionarte de una forma en concreto en tu vida para evitar conectar con estas heridas, pero no estas siendo totalmente fiel a ti ni a tus formas, solo estás haciendo un papel que no te toca, que no va contigo para evitar recordar.

Quizás no te estas cuidando lo suficiente, o tienes miedo a avanzar en la vida, o no conectas fácilmente ni con el amor ni con la alegría. O tienes dificultad para enfrentarte a problemas cotidianos o a comunicarte con tus seres queridos.

Síntomas del niño herido

Para saber cuáles son los síntomas de tener un niño herido y olvidado debes fijarte en las situaciones que hemos comentado con anterioridad.

La forma que se tienen para conectar con el niño sano y vivir la vida con espontaneidad, son dos:

1-      Liberar las emociones del pasado, para que cuando traigas a tu niño interior solo sientas emociones de placer.

2-      Conectar con el niño sano, recordarlo, abrazarlo y traerlo a un presente, para que él te guie en una vida mucho más espontanea, dulce y divertida, pase lo que pase en tu vida real.

Y esto no significa que nos vamos a volver todos niños, sin coger la sartén por el mango en nuestras realidades sino que vamos a vivir nuestra realidad desde una mirada infantil y mucho más amorosa que la que nos han enseñado a vivir.

Pensar que cuando hemos vivido situaciones en nuestra infancia que nos han creado heridas, las heridas ya las tenemos, eso no se puede cambiar. Lo que sí se puede cambiar es lo que hacemos con ellas y dejar de esperar que las personas que nos hirieron, nos ayuden a sanar ahora, o dejemos este trabajo a otras personas de presente. Eso es imposible y lo que sí es traumático es estar compadeciéndote de lo que pasó en el pasado.

Eso es infantilismo, y la mejor manera para seguir sufriendo en este presente.

Por eso invito a que seamos nosotros como adultos autónomos, que abracemos y acompañemos a nuestro niño interior para sanar. Y que luego así, él nos pueda guiar hacia una vida mucho más divertida y plena.

Puedo ayudarte a sanar a tu niño interior, para ello tan sólo tienes que contactar conmigo.

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